En el hemisferio sur, noviembre nos sitúa en plena primavera. Los bonsáis están creciendo activamente, las temperaturas aumentan y los días son cada vez más largos. Es una época de crecimiento intenso en la que el riego, el abonado y el control de plagas requieren una atención constante.
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Presta máxima atención al riego. Con temperaturas más altas y árboles en pleno crecimiento, el sustrato puede secarse rápidamente. Comprueba su estado con frecuencia y adapta el riego a cada especie y ubicación.
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Busca la ubicación más adecuada para cada bonsái. Algunas especies agradecerán pleno sol, mientras que otras necesitarán semisombra o protección durante las horas de mayor intensidad solar.
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Continúa abonando regularmente los bonsáis que estén creciendo con normalidad. Ajusta la cantidad y frecuencia a la especie, el vigor del árbol y el tipo de abono utilizado.
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Vigila la aparición de plagas. El aumento de las temperaturas y la abundancia de brotes tiernos favorecen la presencia de pulgones, cochinillas, ácaros y otros insectos. Revisa con frecuencia hojas, brotes y ramas.
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Continúa con el pinzado cuando sea necesario para controlar el crecimiento, mantener la silueta y equilibrar el vigor entre las distintas zonas de la copa. Adapta siempre la intensidad del pinzado a la especie y al objetivo de formación del árbol.
Consejo práctico del mes
Establece una rutina de observación diaria de tus bonsáis. Revisa la humedad del sustrato, observa el crecimiento de los nuevos brotes y examina el envés de las hojas para detectar posibles plagas. Unos minutos de atención cada día te permitirán anticiparte a muchos problemas y mantener tus árboles sanos y equilibrados.